El Musac celebra su primer año
Este domingo se cumple un año de la inauguración del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (Musac). Con la apertura de este nuevo espacio creativo se estrenó un concepto inédito de ciudad. El
Musac se convirtió desde el primer día en uno de los exponentes de León y los leoneses se identificaron con él hasta el punto de que las exposiciones que acoge el edificio de Tuñón y Mansilla han sobrepasado las 170.000 visitas. Un récord para un lugar que, al menos en principio, parecía reservado a una minoría. Rafael Doctor y Agustín Pérez Rubio han conseguido -a pesar de todas las críticas a las que en un principio se enfrentaron- crear un nuevo foco de riqueza para León. Porque el Musac es, además de un gran exponente cultural, un crisol que genera beneficios sociales y económicos. No puede olvidarse que un exponente como The New York Times ha dedicado al museo dos reseñas elogiosas en menos de un año, un regalo apenas ofrecido a ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. Además, las exposiciones comisariadas por Doctor, Pérez Rubio o Zaya -me quedo entre todas con la de Shrin Neshat: emocionante y óscura, brillante y perturbadora- han suscitado críticas brillantes. Lo más fácil ya está hecho. A partir de ahora no se dará nada por sentado. El tiempo irá diciendo si los colores del Musac son un puro artificio o si se ha vencido de verdad el temor al fracaso. Será entonces cuando, parafraseando al autor de cabecera de Doctor, el Musac consiga no sólo estar, sino merecerlo.
