Una sociedad laica
Ahora que la Semana Santa toca a su fin no está de más hacer una valoración de la pasmosa programación con que nos han castigado las cadenas de televisión. Ha sido todo un canto a una arcadia laica, aunque (me imagino que por pudor y demostrando una ignorancia enciclopédica) sazonada con toques de una más que plúmbea torpeza intelectual. Pese a quien pese España es un país cristiano. La Cruz no es simplemente un hilo más de este tapiz ibérico, sino uno de los patrones (Roma, Voltaire y la ciencia serían los otros tres) con los que se han tejido dos mil años de historia. Negar a través de la omisión más obscena esa realidad cultural resulta lamentablemente una muestra de hipocresía difícil de tragar. Atrás (felizmente) quedaron los días en los que la televisión condenaba al espectador a tardes sin fin a los pies del Calvario, pero de eso a este burdo soslayo hay un trecho que es mucho más que un mar de descortesía. Cristo es por algo el personaje histórico que más veces ha sido llevado a la gran pantalla y hay grandes películas que evocan el momento en el que su inmolación transformó la historia. Voy a citar algunos ejemplos que pueden resultar de utilidad a los ignorantes que realizan la programación de las televisiones:
La Pasión de Cristo
La última tentación de Cristo
La vida y la pasión de Jesucristo
Vida, pasión y muerte de Jesús
El beso de Judas
La pasión de Oberammergau
Christus
Rey de reyes
Gólgota
El manto sagrado
Barrabás
La historia más bella jamás contada
Jesús de Nazaret
La vida de Brian (este es uno de los grandes privilegios del Cristianismo: aquí sí tenemos sentido del humor)...
Prefiero no seguir porque la lista les aburriría. Sólo una cosa más. Han demostrado que su pasión por lo políticamente correcto va a la par con un carácter atropelladamente indocto. ¿Alguien se explica qué pinta una película sobre Espartaco o la historia del Antiguo Testamento en Miércoles y Viernes Santo? Qué cruz!
