¿Censurar El Código da Vinci?
Vaya por delante que soy católica. Sin adjetivos.
El arzobispo Angelo Amato ha pedido a los fieles que no vayan a ver la película basada en el bodrio de Dan Brown. Ya admití en este foro que había sido lo suficientemente cateta como para leerme ese horror y, lo siento, creo que volveré a caer en la tentación de la majadería e iré a comprobar que el filme es igual de infumable. Me tragaré el sapo. Estoy de acuerdo con el arzobispo. El Código da Vinci es un conjunto de difamaciones, mentiras y ofensas contra la Iglesia. Si. ¿Y?
Continúa el número dos de la Congregación para la Doctrina de la Fe con que si algo así se hubiera publicado acerca del Corán, Mahoma o la Shoa se habría producido un levantamiento mundial. Con el islam ya se habría lanzado una fatwa y a Dan Brown se le habría borrado ese gesto de bovina autocomplacencia que no luciría si fuera un escritor real en lugar de un charlatán contemporáneo. Para escribir no ya contra sino acerca de la religión del profeta hay que ser Héctor. Acerca de la Shoa las cosas cambian. Es inmoral (y en algunos países ilegal) trivializar con el asesinato de millones de judíos. Por supuesto que los hijos de Israel llamarían al boicot, pero, que quieren que les diga, no les veo destrozando librerías o cines, dándose golpes de pecho, rasgándose las vestiduras o quemando banderas. Lo suyo va más por la evolución.
A lo que voy. Decir que se trata de una obra anticristiana supone darle un caché que no tiene. El libro no es más que un conjunto de majaderías, eso sí, bien envueltas gracias al marketing propio de la industria publicitaria sajona. Ni siquiera se requiere tener una gran formación religiosa o teológica para darse cuenta del gran bluf que se esconde tras tanta pretenciosidad. Si yo fuera el arzobispo Amato animaría a todos los creyentes a acudir a ver la película.
Primero: porque se trata de un simple entretenimiento.
Segundo: la cristiana es un religión basada en la separación de lo humano y lo divino [mi Reino no es de este mundo].
Tercero: la fe de la comunidad católica está por encima de campañas de propaganda.
Cuarto: La libertad de elección es uno de los pilares de la doctrina de Cristo.
