La memoria mutilada
Si si, la memoria mutilada me parece mejor título para la serie de reportajes que, sobre la guerra incivil, paga y emite Televisión Española. Al parecer, el próximo reportaje versará sobre los maquis, esos grandes héroes románticos que vivían como vampiros_recuerden el verso de Baudelaire del que se sirvió Llamazares en su grandísima novela_:
La luna es el sol de los muertos
El caso es que en esta serie documental no se va a hablar de la revolución del 34, ni de las checas, ni de los asesinos de las Brigadas Internacionales ni de Paracuellos, y eso que el título de este proyecto es La memoria recobrada. ¡Menuda filfa! Y luego hablan de buen rollo. En fin, que le vamos a hacer, que quieren ganar una guerra que nunca debió comenzar. A mi, esto de recuperar la memoria histórica me parece genial, de verdad. Siempre he creído que es necesario, pero claro, que salga todo, y que arranquen la historia de los muertos (sin demagogias) y desentierren la vileza de todos los asesinos, de los falangistas y de los requetés, pero también la de los comunistas (¡ay ay ay Carrillo que bien estarías callado), de los anarquistas y, por supuesto, la cobardía de los nacionalistas. Yo sí, yo quiero que se cuente la historia sin cortapisas, sin censura. No quiero una historia blanca con Julie Andrews en el papel de Largo Caballero y Norman Bates en el de Franco. Habría que mostrar las aristas asesinas de ambos. Las zonas grises son las que hacen que los dibujos adquieran dimensión humana. Si se hace lo que yo creo, esto se convertirá en un pulso de la demagogia contra la seriedad intelectual. El primer capítulo nos pone ante la epopeya de los maquis, y las plumas que teñirán el papel con el drama de estos outsiders serán las de Julio Llamazares y Secundino Serrano. Demasiado parcial, demasiado simple y ruin, demasiado perverso, como esos maquis que violaron mujeres ocultándose tras su estela romántica.
