¿Es León menos que Toledo?
Leo en El País que La Junta de Castilla-La Mancha ha dado marcha atrás en la destrucción de la ciudad visigótica de Toledo después de que José Luis Rodríguez Zapatero intercediera por el tesoro arqueológico. Sin duda se trata de una buena noticia, en la que está claro que, más que la presión de la sociedad civil y la buena intención del presidente manchego, ha pesado la intervención indirecta (las competencias, cosas del Estado de las Autonomías, corresponden única y exclusivamente al gobierno autonómico) del jefe del Ejecutivo. Sin embargo, y sin querer, surge un interrogante, casi como un susurro, que desliza la pregunta de porqué el presidente no ha hecho la misma observación en el caso de los Principia. Está claro que la Junta haría también oídos sordos y que Silvia Clemente volvería a decir una vez más que la protección de los restos del cuartel general de los Legio VII ya está suficientemente reconocida. Aquí, el empecinamiento y la voluntad de no dar su brazo a torcer es más fuerte que el sentido común, pero no estaría de más que ZP diera un poco de aliento a todos cuantos han luchado para que la historia de su ciudad no se pierda. Sin ir más lejos, el martes podría haberse pasado por la calle San Pelayo a la salida del Museo Sierra Pambley. Habría sido un buen detalle con el espíritu que el filántropo siempre encarnó. Pero, también es verdad, en el siglo XXI todo se consume mucho más deprisa, también el olvido.
