La marca Dolce & Gabanna ha decidido eliminar su publicidad en España. No me extraña, yo habría hecho lo mismo. ¿Criminalizan su estética y encima van a seguir pagando? A mí el anuncio en cuestión me encanta. Desde el punto de vista estético parece un homenaje a los clásicos (que ya sabemos que eran muy machistas). Puestos a pedir que se prohíban cosas, las feministas deberían exigir que se hiciera lo propio con la representación de Othello, todo un ejemplo de violencia de género. Vamos, no me digáis que no. Un príncipe negro sometiendo a una vestal blanca. Madre de Dios, a la hoguera. ¿Qué más podemos prohibir? Por supuesto. La Odyssea. La imagen de Ulises atado para evitar caer en las garras de las málvadísimas sirenas. ¡Qué decir de Circe! Tampoco estaría de más que se echara a la hoguera la obra de Mauriac Thérèse Desqueyroux, así como su continuación, La fin de la nuit. Y es que en las novelas del francés se ofrece una imagen de la mujer basada en clichés y además demasiado oscura.Lo mismo con Flaubert, pecaminoso y malo, malo, mira que convertir a la mujer en una puta suicida...Más obras de arte políticamente incorrectas: Las señoritas de Avignon, La cuna (Morisot), Desayuno sobre la hierba, Olympia (Manet), La Celestina, Orgullo y Prejuicio, Buenos días tristeza o El niño de arena. Todas estas obras muestran un esterotipo de la mujer que no casa con las ideas feministas. Las mujeres no podemos permitir que se nos refleje así en el arte y en la literatura.
Ahora, que lo que de verdad es feminista es respetar ropajes como el burka y demás, que eso es libertad cultural, lo de sepultar a las mujeres, digo. Aquí, lo que ocurre es que es más complicado y peligroso criticar a los que verdaderamente usan a la mujer como animal reproductivo que a un par de artistas occidentales. Ole, valientes.
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