A los censores
Si yo fuera Agustín Suárez y supporters me iría con viento fresco de Promonumenta. Me iría y crearía una asociación que se llamara ProDefensa del Patrimonio, por ejemplo. Desde luego, no me quedaría para ver cómo cuatro indocumentados acaban con lo que tanto ha costado levantar. Ayer mismo, uno de los artífices de la defenestración de Agustín le decía a un compañero que este blog había que cerrarlo por higiene moral. Bueno. A mí me dan sarpullido los defensores del pensamiento único. Por eso me gustan este tipo de herramientas, porque permiten que todo el mundo defienda sus ideas. En un mundo perfecto, seríamos respetuosos y discutiríamos con argumentos. Lo siento, no sé si han llegado a descubrirlo, pero el mundo dista mucho de la perfección. Así que, es verdad,a veces entran indocumentados que sólo saben defenderse ofendiendo. Pero llama la atención que la solución para algunos sea la censura. Otra cosa. Cuando comencé a trabajar en la sección de Cultura de Diario de León, la Junta llevaba años con el Taller de Vidrieras cerrado, la Catedral llevaba tanto tiempo sin restauraciones que daba la risa, Marialba no existía, casi no se hablaba de patrimonio y nadie parecía darse cuenta. No voy a decir que en esto llegó Agustín y mandó parar, pero casi. Mensaje para los píos amantes de la humildad: Sí, es verdad, a Agustín le gusta aparecer en los medios. ¿Y? No todos estamos llamados por el camino de la santidad. Bueno, perdón, vosotros sí. A Alicia Valmaseda, por ejemplo, no le gusta nada aparecer en los papeles y por eso se mueve y gesticula tanto, para no salir en la foto. No pongo más ejemplos, que no quiero que esto se convierta en Salem. Lo peor es que los críticos, esos que defienden el regreso a la esencia burda, paleta y ramplona de Promonumenta, han utilizado incluso argumentos personales para atacar la labor profesional de los demás. Ya sabéis, cread un Promonumenta bis y que los críticos sigan limpiando maleza.
