Tareas
No es moco de pavo lo que Evelia tiene por delante. Pero sale con ventaja. Por varias razones. Para empezar, va a ocupar una concejalía que se ha movido entre la nada y la frivolidad. También ha tenido suerte con la crisis de gobierno. César Antonio Molina será un gran ministro. Lo demostró con las presencias que le rodearon el día de su nombramiento. Entre ellos, Alicia Gómez Moreno, directora de la Residencia de Estudiantes, y José García Velasco, presidente de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales. Queda claro que el nuevo ministo pertenece al mundo de la ilustración, y no es un gestor más. Recordó la herencia política, cultural y sentimental de su padre y su abuelo, de la República y de un camino para recorrer la vida que la guerra sepultó. Su nombramiento es un epílogo que se hace prólogo de una nueva obra y las renuncias y la decepción del pasado se cargan así de sentido. Con sus palabras _Allí donde estén pensarán que he cumplido con lo que ellos pensaron, no sólo por mi, sino por los ideales que hoy aquí yo tengo. Muchas de las cosas que he hecho en mi vida las he hecho por ellos, para que no vieran que su tiempo, que los había marginado y arrinconado, era baldío_ convertía el tiempo fragmentado de la desilusión en un nuevo espacio dominado por la totalidad. Su visita a Francisco Ayala, el literato de la concordia kantiana, subrayaba el espíritu con el que se guiará desde ahora hasta marzo.
Seguimos con Evelia. El cambio de consejera también le ha beneficiado. Sus relaciones con Silvia Clemente no eran las mejores.
Sin embargo, tiene algunas tareas que debería resolver cuanto antes. Para empezar, sigue el impasse de la Fundación de José Vela Zanetti. ¿No saben quien es? Si hombre, ese pintor que nadie conocería de no ser por Eduardo Aguirre. Segundo: Si queremos que los actos del 2010 salgan como es debido y no se conviertan en un chiringuito de feria tipo Leer León, lo suyo sería poner al frente a su ideóloga. No más apaños, por favor. Den prioridad al talento por delante de tejemanejes políticos. Además, la deuda con Samuel Rubio y el festival de Órgano tiene que enjugarse ya. No caben esperas. Valladolid está deseando hacerse con él. Y qué decir de la Feria del Libro Infantil. Más profesionales y menos colegueo. Tabla rasa y a comenzar de nuevo.
En cuanto a patrimonio, tres apuntes: la Ruta Romana debe modificarse en algunos de sus capítulos, el Plan Director de la Muralla deberia hacerse de acuerdo a lo estipulado por el CSIC y no a barullos locales y, por último, que los Principia salgan a la luz.
